Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte en México. Diversas investigaciones han analizado el papel de la alimentación en la prevención de factores de riesgo como la hipercolesterolemia, destacando el aporte de oleaginosas como los pistaches dentro de patrones alimentarios saludables. American Pistachio Growers es una asociación agrícola y comercial que representa a productores de pistache, procesadores y socios en California, Arizona, Texas y Nuevo México
Las enfermedades cardiovasculares representan actualmente la principal causa de muerte en México. Dentro de los factores que contribuyen al desarrollo de estas afecciones, la hipercolesterolemia ocupa un lugar prioritario debido a su estrecha relación con eventos como infartos, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades cardiacas.
De acuerdo con la Dra. Arely Vergara Castañeda (nutrióloga, investigadora y embajadora de American Pistachio Growers), la hipercolesterolemia se caracteriza por concentraciones de colesterol superiores a los 200 mg/dL en la sangre, particularmente por niveles elevados de colesterol LDL, conocido popularmente como «colesterol malo». Cuando este colesterol se oxida puede acumularse en las paredes arteriales, favoreciendo la formación de placas que dificultan el flujo sanguíneo.
Frente a este panorama, la investigación científica ha puesto especial atención en el papel que desempeña la alimentación como herramienta para la prevención y el control de las alteraciones lipídicas. Dentro de este contexto, las oleaginosas como los pistaches han evolucionado de ser consideradas únicamente un snack a convertirse en alimentos ampliamente estudiados por su aporte nutricional. Uno de los aspectos más relevantes de los pistaches es su contenido de ácidos grasos monoinsaturados, particularmente ácido oleico. Diversas investigaciones sugieren que estos compuestos favorecen la actividad de los receptores del colesterol LDL en el hígado, contribuyendo a su eliminación del organismo. Además, su aporte de fibra forma parte de los mecanismos relacionados con el mantenimiento de niveles saludables de colesterol total y colesterol LDL.
La especialista también señala que los pistaches contienen fitoesteroles, compuestos vegetales cuya estructura es similar a la del colesterol. Gracias a esta característica pueden competir con él durante los procesos de absorción intestinal, favoreciendo la eliminación del exceso en lugar de su incorporación al torrente sanguíneo.
Otro aspecto estudiado es su impacto sobre la función endotelial, relacionada con la elasticidad de las arterias. A ello se suma la presencia de polifenoles y vitamina E, compuestos antioxidantes que ayudan a evitar la oxidación del colesterol LDL.
La evidencia científica también ha evaluado la frecuencia y cantidad de consumo. «Ensayos como PREDIMED han mostrado que el consumo de entre 28 y 30 gramos diarios de oleaginosas, equivalente a aproximadamente 49 pistaches, se asocia con una reducción de hasta 30 % en el riesgo de eventos cardiovasculares».
Asimismo, investigaciones como el Estudio Adventista de Salud han encontrado beneficios en personas que consumen oleaginosas más de cuatro veces por semana en comparación con quienes lo hacen ocasionalmente.
Incorporar pistaches, preferentemente sin sal añadida, puede ser una alternativa para enriquecer la alimentación cotidiana. Ya sea como colación, parte de una comida o incluso dentro de diferentes preparaciones, su inclusión puede formar parte de hábitos orientados al cuidado de la salud.
Para conocer más sobre nutrición, salud y los beneficios de los Pistaches Americanos, visitar la sección de Nutrición y Salud del sitio web American Pistachio Growers
Guasch-Ferré, M., Bulló, M., Martínez-González, M. Á., Ros, E., Corella, D., Estruch, R., et al. (2013). Frequency of Nut Consumption and Mortality Risk in the PREDIMED Nutrition Intervention Trial.
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